El Palacio De Los Bichos (en Villa Del Parque)
Refiere la historia verbal que se transmite de boca en boca y también, en cierto modo, la historia oficial que pertenece a los documentos y las crónicas, que en el año 1900, un rico italiano que vivía en la Ciudad de Buenos Aires le encomendó al ingeniero Muñoz González la construcción de un suntuoso palacio destinado a su hija. Esta mansión de cinco pisos que termina en un torreón y una cúpula llama la atención por las figuras de animales grotescos que decoran sus paredes, figuras que tienen algo de las gárgolas de las catedrales góticas.
Por eso la gente del barrio, en Villa del Parque, la bautizó El Palacio de los Bichos.
La construcción se encuentra a pocos metros de las vías del ferrocarril, en la esquina de las calles Campana y Tinogasta. Fue construido y terminado a comienzos del siglo XX por el mencionado ingeniero Muñoz González a pedido del aristócrata italiano que quería regalar esta mansión a su hija en el día de su boda.
El Hombre organizó una pomposa fiesta de casamiento para la joven muchacha,
que sería la que finalmente heredaría el palacete para su vida de casada pero cuando los novios, radiantes, partían en carruaje hacia la luna de miel, el tren los atropelló y los mató instantáneamente.
El padre, que vio el accidente de lejos y quedó transido por el dolor, mandó clausurar el palacio.
Hasta aquí la historia oficial.
Refiere la gente, sin embargo, que tiempo después, en la mansión abandonada, las luces se encendían solas, se escuchaba música por las ventanas iluminadas y hasta se veían invitados fantasmales bailando valses y que también las vías cercanas eran visitadas por los espectros de los novios.
Los años luego fueron pasando y hoy (aunque no lo crean) el palacio es un edificio de departamentos y lofts con spa propio, piscina y solarium y una amplia terraza.
Finalmente quiero decirles que hace poco tuve la oportunidad de hablar con el administrador de ese consorcio.
El hombre me dijo que los dueños de los departamentos se pusieron de acuerdo entre ellos para que, durante dos noches al mes y cuando brilla la luna llena nadie suba a la azotea.
Ninguno quiere molestar a la espectral pareja de enamorados cuando baila en la terraza.
Néstor Ravazza©2007
domingo, 1 de julio de 2007
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